Hay cosas que no se pueden cambiar, la más importante es que España vive en un mundo globalizado donde los productos cruzan libremente las fronteras de los países haciendo que las empresas compitan en precio y calidad con el resto del mundo. También hay una cosa que no se puede (ni se quiere ni se debe) cambiar, que es la renuncia a la calidad de vida conseguida por los ciudadanos en España. No tiene sentido un desarrollo económico que vaya acompañado de un retroceso en la calidad de vida, por lo que nuestras empresas no deben intentar competir con el resto del mundo a base de bajar los sueldos a sus trabajadores y sometiéndolos a largas jornadas de trabajo. Esa es la forma de crecimiento que sigue el gigante China y otros países en vías de desarrollo delo norte de África y de Europa del Este, pero no debe ser la nuestra porque eso es marchar hacia atrás en calidad de vida.
Para conseguir crecimiento económico y no empeorar (sino mejorar) la calidad de vida de los españoles (es decir no competir en precios bajos a través de bajar los sueldos de nuestros trabajadores), España debería convertirse en una máquina de competitividad industrial, que consiga crear productos nuevos y tecnologías de producción nuevas y de calidad. Los productos nuevos de calidad cubren necesidades nuevas y tienen una demanda segura a nivel mundial. Son fuentes de crecimiento seguras pero no es sencillo que un país sea capaz de conseguir un tejido industrial productivo de este tipo. Para poder conseguir esto se deben tomar medidas en distintos ámbitos:
- La educación debe ser una herramienta de la industria. No se trata de invertir más dinero en educación sino de cambiar de raíz las bases y objetivos de la misma. No tiene sentido educarse para pasar hambre, eso es un lujo que nadie se puede permitir. La educación debe desde servir para conseguir un puesto de trabajo, la educación debe colocarte en un lugar productivo en la sociedad. Desde sus comienzos debe potenciar una formación matemática y técnica, de ingeniería, que permita hacernos comprender las leyes de la naturaleza y lo que de ella hemos aprendido para conseguir fabricar productos que cubran nuestras necesidades. A un mayor nivel la educación debe hacer que seamos capaces de experimentar con estos conocimientos para llegar al estadio más alto: el ser capaces de crear conocimiento nuevo aplicado. Las ciencias sociales a potenciar deben ser el Derecho y la Economía para entender que estos conocimientos deben tener una aplicación rentable y ser conseguidos a un coste mínimo cumpliendo la reglamentación existente.
- Los salarios no deben bajar sino subir, especialmente los de los trabajadores técnicos de base. Ingenieros y técnicos recién entrados a una empresa privada deben cobrar un sueldo que sea más atractivo que el de un funcionario. Hay que eliminar la mentalidad de la juventud universitaria española de querer ser funcionario: querer trabajar en una empresa privada debe ser más atractivo y el único camino es mejorar la calidad de este trabajo (mejores sueldos y jornadas llevaderas y flexibles). Además el salario es la fuente principal del ingreso de un ciudadano, que es el que acaba comprando los bienes. Con salarios bajos el consumo es raquítico y no hay incentivo a crear empresas. Estrujar al trabajador puede parecer rentable a priori al empresario pero se está haciendo un daño global a la mentalidad trabajadora española.
- Más importante aún que el incentivo a ser trabajador técnico de empresa privada debe serlo el convertirse en empresario de este tipo de empresa. Querer ser empresario de una empresa de sectores innovadores debe convertirse en algo muy atractivo. Para ello el Sector Público debe agilizar al máximo la facilidad de crear empresas. Se debe eliminar los costes de tiempo y dinero necesarios para crear una empresa, burocracia al mínimo. También deben eliminarse las diferencias en las exigencias administrativas que hay entre las comunidades autónomas y entre éstas y la Unión Europea. El joven estudiante debe saber perfectamente que crear y hacer funcionar una empresa no es tarea nada difícil a nivel de exigencias administrativas. Los impuestos para la creación de empresas deben reducirse brutalmente y sólo aplicarse sobre los beneficios una vez se consigan, siendo menores cuanto más cumpla la empresa con las condiciones que respetan el medio ambiente y la justa distribución del reparto de ganancias entre sus trabajadores.
- La financiación de los proyectos es una condición necesaria sin la cual no es posible realizar ninguno. La financiación viene de la mano de la banca que es reacia al riesgo y que gusta de la rentabilidad que se consigue únicamente en el corto plazo. Por ello debe crearse una banca pública (papel que debería tomar muchas de las cajas de ahorro que actualmente siguen un proceso de conversión en bancos privados), que apueste por proyectos innovadores y a largo plazo de la mano de emprendedores con conocimiento técnico. Los trabajadores de la banca pública deben tener también conocimientos técnicos que evalúen correctamente la posibilidad de la rentabilidad del proyecto a largo plazo. Sin duda la banca pública acabará demostrando la rentabilidad de estos proyectos a la banca privada, de igual forma que el economista y premio Nobel de la Paz Muhamad Yunus demostró a la banca privada de sus país que los microcréditos son rentables.
- El ahorro nacional debe canalizarse hacia el gasto inversión productiva de la máxima forma posible, ese es el verdadero papel de un sistema financiero eficiente. El destino del ahorro no debe ser la especulación que busca la rentabilidad a muy corto plazo. La banca debe de estar ultrarregulada de forma que su activo vaya hacia proyectos empresariales que son los que dan trabajo, prioridad principal nacional. La especulación debe cargarse con impuestos progresivos de tipos altos porque no generan ningún bienestar, sólo precios altos y desviación del comportamiento del ciudadano hacia el lucro fácil y el mínimo esfuerzo.
-Se debe realizar una vasta campaña de marketing que potencie el reconocimiento a la industria, a sus trabajadores, a la importancia de la ciencia, de la educación y formación y al esfuerzo. Conseguir en el ciudadano valores competitivos y solidarios a la vez. Conseguir que el esfuerzo de investigadores y profesores tengan un enorme respeto y admiración por parte de la sociedad. Para ellos los medios de comunicación de masas deben ser los principales colaboradores. El Sector Público debe impedir que existan contenidos basura que potencian valores contrarios al esfuerzo y al reconocimiento de la investigación y formación. Se debe enseñar a los medios de comunicación que realmente puede ser rentable cambiar los hábitos de los ciudadanos en sus apetencias visuales y de entretenimiento. El saber debe ser el entretenimiento y el objeto de debate principal.
¿Hace falta mucho dinero para hacer esto? No, el dinero es un medio para incentivar a que las personas hagan determinadas actividades pero existen otras formas de incentivar que las personas sigan determinados comportamientos. Las sociedades de los países se desarrollan cuando todos arriman el hombro bajo una idea. Los chinos tienen muy claro que su forma de desarrollarse es ser la fábrica del mundo y todos adoptan una mentalidad trabajadora en forma de aceptar largas horas de trabajo y sueldos bajos aunque individualmente esto vaya en su propia contra. Esa mentalidad no se ha conseguido con dinero, sino con la regulación de normas, que tiene un coste mínimo, y con la expansión de una cultura trabajadora. Se ha conseguido una coordinación de las distintas instituciones de China para conseguir esa mentalidad. Los españoles debe ser capaces de pensar y de actuar con un mismo objetivo. Debemos ser conscientes de la necesidad de ser competitivos a través de formación e invención y deben cambiar nuestras costumbres de forma que nuestro tiempo diario vaya en esa línea, en la de convertirse en una máquina de invención de productos industriales de calidad a nivel mundial.