Para rebajar el desempleo sólo hay una salida: crear empresas. Pero para crear empresas se necesitan buenas perspectivas de ventas y apoyo de la banca en forma de préstamos. No se dan ninguna de estas dos condiciones. El Gobierno podría solucionar estos problemas siendo el que creara ciertas empresas en distintas zonas de España con más graves problemas de desempleo. El problema es que sólo tiene sentido crear empresas que vendan bienes o servicios que la gente esté dispuesta a comprar. Esto es lo difícil del problema pero para eso existen expertos que miran la viabilidad de los productos. El Gobierno debería usar su gasto público no en dar dinero a los ayuntamientos para que hagan proyectos de construcción (como reformar calles, o hacer la acera más ancha) que sólo dan empleo durante pocos meses, sino en contratar expertos (sean españoles o no) para que estudien determinadas zonas de España, busquen posibles negocios viables en ellos para que trabajen las personas de esas zona y finalmente creen las empresas viables estudiadas.
Estas empresas públicas serían una semilla, estaría en manos públicas hasta que se demostrara su rentabilidad y después podría venderse a manos privadas para recuperar al menos su inversión inicial.
Todo esto sería un dinero público bien gastado, un dinero que daría empleo estable y que además podría recuperarse parte de él. No hay que dar pescado a la gente (ayudas, como el paro, para que se mantengan) sino darle un oficio estable de pescador (un empleo con estas empresas para que se gane el mismo el pescado). Está iniciativa arriesga un dinero, no tiene porque salir bien muchos negocios, está claro, pero ahora el único que podría estar dispuesto a arriesgar en darle una solución a estos cinco millones de desempleados es el Gobierno, su única esperanza.