martes, 9 de marzo de 2010

¿Cuándo podemos considerar que un bien es español?

En el artículo del 2 de marzo hablaba del PIB como la suma de bienes finales (de consumo y de capital) producidos en España que se compran en España o en el exterior. Comenté en ese artículo que para aportar al PIB los productos no tienen porque ser españoles, sino hechos en España. ¿Pero cuándo podemos considerar que un bien es español?
Podemos utilizar la siguiente formula Q = CI + VA donde CI=CId+CIe y VA=SS+ALQ+INT+BE
Donde:
Q : Es el valor de la producción de una empresa o un sector económico (como la agricultura, o el sector industrial)
CI : Es el valor de los consumos intermedios, es decir, el valor de las materias primas y otros bienes intermedios que la empresa ha comprado a otras empresas proveedoras para poder llevar a cabo su producción. La empresa puede comprar estos a materiales a empresas españolas (consumos intermedios domésticos o españoles CId) o a empresas extranjeras (consumos intermedios importados del extranjero CIe).
VA : Es el valor de la producción vendida que va a parar a pagar a aquellos agentes que han contribuido a conseguir un bien superior a partir de bienes inferiores comprados a otras empresas. Este dinero puede ir a pagar los sueldos y salarios de los trabajadores (SS), a pagar alquileres a personas o empresas que nos han alquilado terrenos u otras propiedades (ALQ), a pagar intereses a personas o empresas (bancos principalmente) que nos han prestado dinero (INT) o puede ir a quedarse en la propia empresa en forma de beneficios que luego podrán ahorrarse (beneficios ahorrados por la empresa Semp) o distribuirse entre sus propietarios (beneficios distribuidos BED)
Los sueldos y salarios pueden ir a pagar a trabajadores que pueden ser españoles o extranjeros : SS = SSd + SSe. Lo mismo ocurre con las personas o empresas que alquilan propiedades, prestan dinero o son propietarios de la empresa: ALQ=ALQd+ALQe , INT=INTd+INTe, BE=Semp+BEDd+BEDe.

Si volvemos a la formula anterior de la producción de la empresa y lo desagregamos con todos los conceptos anteriores nos queda:
Q=CId+CIe+SSd+SSe+ALQd+ALQe+INTd+INTe+Semp+BEDd+BEDe
Si pasamos el ahorro al lado del valor de la producción y agrupamos las variables en dos partes, siendo la primera parte el valor de la producción que retribuye a agentes españoles y siendo la segunda parte el valor de la producción que retribuye a agentes extranjeros:
Q - Semp = (CId+SSd+ALQd+INTd+BEDd) + (CIe+SSe+ALQe+INTe+BEDe)
Y hacemos una formula con estas variables:
% español del valor de la producción de una empresa = (CId+SSd+ALQd+INTd+BEDd) / (Q - Semp)
Podríamos considerar que un producto es español cuando esta formula sea mayor a 0,5. Es decir, una producción será española cuando el dinero que reciben las empresas españolas que venden materiales a la empresa, el que reciben los trabajadores españoles de la empresa, los españoles que han dado en alquiler sus propiedades a la empresa, los bancos españoles y otros prestamistas españoles y el que reciben los accionistas españoles supera el 50% del valor de la producción de la empresa menos el dinero que ahorra.

miércoles, 3 de marzo de 2010

La patronal actúa como un 'free rider'

La patronal en España está formada por un conjunto de empresarios adinerados que se reúnen periódicamente con los sindicatos para negociar los salarios de los trabajadores españoles. Siempre, y especialmente ahora, insisten en que la salida de la crisis debe hacerse con bajadas salariales. Cuando dicen esto se están comportando como free riders.
Los free riders o parásitos son aquellas personas que no están dispuestas a colaborar para conseguir lo que es mejor para todos porque colaborar supone un coste. Así que prefieren no colaborar y que otros colaboren para poder ellos aprovecharse de los beneficios de la colaboración sin ningún coste.
¿Cómo se aplica este término a la patronal? Muy sencillo. Los salarios suponen un 53% de las rentas totales que reciben los ciudadanos que viven en España (datos del INE de 2008) y son la principal fuente de ingresos para la mayoría de la población española. Esta mayoría de la población española es la que sostiene la demanda de un país, es decir la que sostiene las ventas de las empresas. Bajar los salarios significa restar capacidad adquisitiva a la mayoría de la población del país y por lo tanto hacer que disminuya una demanda que, con la crisis, ya está bastante resentida. Por lo tanto la lógica de un empresario miembro de la patronal como free rider es muy sencilla: le conviene que los salarios de todos los trabajadores del país suban, excepto los salarios de los trabajadores de su empresa, para que de ese modo suba la demanda de sus productos y sus empresas obtengan más beneficios sin que sus trabajadores cojan más tarta de ese pastel. Obviamente un empresario miembro de la patronal no puede hacer este tipo de declaraciones porque esta idea perfecta para sus intereses no es posible. Así que pretende adoptar una postura ciega cortoplacista que consiste en comportarse como free rider, es decir, no colaborar, intentando disminuir los salarios de sus trabajadores para que los beneficios de su empresa aumenten o no se resientan en el corto plazo mientras dura la bajada de ventas que acompaña a la crisis, esperando que por ayuda divina España en poco tiempo se recupere. Con la recuperación la mayoría de los trabajadores españoles irán mejorando su capacidad adquisitiva y podrán comprar más los productos de sus empresas.
La postura de bajar los salarios está fundamentada en la idea de mejorar la competitividad. La lógica de la patronal es que si no hay bajadas de salarios no hay bajadas de costes, por lo que no hay bajadas de los precios de los productos que se fabrican y no son competitivos respecto a productos de la misma calidad de otros países. Comparto 100% que la competitividad de los productos españoles es esencial para poder tener un país competitivo, pero hay que sacar a la luz que la forma de mejorar la competitividad no pasa exclusivamente por una bajada de salarios que, como he argumentado antes, produce una disminución de la capacidad adquisitiva de la mayoría de la población y por lo tanto de la demanda.
Se pueden disminuir costes de otras dos formas que no entran en los intereses de los grandes empresarios de la patronal:
- Ahorrando costes laborales, pero no de la base de los trabajadores sino de la parte más alta de la jerarquía laboral, es decir directivos, directores y todo tipo de jefes. Se puede disminuir perfectamente los costes laborales totales de una empresa disminuyendo el salario que obtiene el presidente, directores ejecutivos y demás. DISMINUCIÓN DE COSTES GARANTIZADA que no parece interesar.
- Orientando el montante de los beneficios de la empresa repartidos en forma de dividendos a sus propietarios en usos mucho más competitivos. Algunos ejemplos son: repartir menos dividendos y acumular reservas de la empresa, utilizar esos dividendos y reservas en gasto que aumente la competitividad de la empresa como más formación a los trabajadores, inversiones en maquinaria punta e inversiones en I+D privada (muy baja en España, por cierto). Con esto conseguiremos mejoras en la productividad de los trabajadores y en la empresa. Ahora bien, a costa de que los propietarios colaboren y estén dispuestos a bajar sus sueldos millonarios y disminuir un poco su nivel de vida a cambio de mejorar la vida de la mayoría de la población y del futuro de España.
Referente a estos dos puntos hay que recordar a el presidente Obama cuando hace poco lanzó un mensaje a los directivos de Wall Street de que, sabiendo que se pasa por una crisis y que hay que intentar salir de ella, no era momento de repartir dividendos multimillonarios y utilizar los beneficios de las empresas en gastos lujosos. Que las empresas gasten sus beneficios en aumentar los salarios que reciben la mayoría de la población a costa de disminuir los dividendos que reciben una población mucho menor es una garantía para aumentar la demanda y ventas de los productos que se fabrican.



martes, 2 de marzo de 2010

Comprar productos hechos en España (no necesariamente españoles)

El Producto Interior Bruto (PIB) mide la actividad económica dentro de España durante un año, es decir, indica el aumento de la riqueza de los ciudadanos que viven en España. El PIB se puede calcular vía demanda o vía gasto siendo su fórmula PIB=C+I+G+X-M.
La C es la demanda de bienes de consumo por parte de las familias, la I la demanda de bienes de inversión por parte de las empresas privadas, la G es la demanda de bienes de consumo y de inversión por parte del Sector Público, la X son las compras por parte de otros países de bienes producidos en España tanto de consumo como de inversión.
De momento todo suma, es decir, es bueno que las familias y las empresas que están en España compren bienes y que también lo haga el Sector Público. ¿Pero qué tipo de bienes? Hay que prestar mucha atención a la M. La M son las compras de bienes de consumo y de bienes de inversión que vienen de fuera de España por parte de empresas y familias que viven en España y por parte del Gobierno español. La C, la I y la G es la compra de bienes dentro de las fronteras españolas, pero de bienes tanto españoles como extranjeros.
Por lo tanto la fórmula del PIB, despejando la M, se puede entender mejor así:
PIB = valor de bienes de consumo producidos en España que compran las familias que viven en España +
valor de bienes de inversión producidos en España que compran las empresas que se encuentran en España +
valor de bienes de consumo e inversión producidos en España que compra el Gobierno (nacional, autonómico, local) de España +
valor de bienes de consumo e inversión producidos en España que compran otros países que no son España

En definitiva, lo que nos va a dar riqueza a todos los que vivimos en España (españoles o no) es que se compren los productos que fabricamos en nuestro territorio, independientemente de si lo compran familias, empresas o gobiernos de España o de fuera.
¿Se quiere salir de crisis en España? Pues hay que aumentar los bienes que se fabrican en España y hacer que se vendan. Las empresas y familias españolas podemos poner nuestro granito de arena intentando comprar productos fabricados en nuestras fronteras, independientemente de que esos bienes sean de empresas extranjeras o españolas, pero que se hayan producido en territorio español y que por lo tanto hayan dado empleo a personas que residen en España.