Todos nos hemos vuelto divulgadores, cuando antes sólo lo eran los escritores de libros, periódicos y revistas, después vino la radio, televisión y ahora Internet. Todos tenemos algo que decir y parece que cada vez satisfacemos mejor esa necesidad.
Ante este fenómeno de crecientes divulgadores se tiene que tener en cuenta al receptor.
¿A quienes decidimos prestar atención? Nuestro tiempo de ocio es limitado y nuestros amigos en las redes sociales son crecientes, sin olvidar que tenemos las opciones tradicionales de ver televisión, radio, revistas...
Con todo esto, y para no alargar demasiado el escrito, ee puede decir que el hecho de que tengas a ciertas personas prestándote atención, preocupándose por lo que dices, por cómo te va el día y cuales son tus intereses se va convirtiendo cada vez más en algo a valorar. Todo un lujo.
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